En realidad, un tal Marion King Hubbert, geólogo de la Royal Dutch Shell. En efecto, el Sr. Hubbert presentó en 1956 un trabajo en el que predijo que EEUU iba a llegar a su cenit de producción de petróleo o peak oil en el año 1970. El cenit de producción de petróleo es el momento de la explotación del recurso en el que su extracción comienza su lento -o no tan lento- pero inexorable declive hacia su agotamiento. Hubbert acertó en su predicción, para la que utilizó un modelo matemático llamado la curva logística, modelo empleado con profusión en el estudio de crecimiento de poblaciones y extracción de recursos naturales.
Hubbert también predijo el cenit de la producción mundial para mediados de la década de los años 90 del siglo pasado, aunque, al parecer, esta vez no atinó, según puso de manifiesto precisamente un discípulo suyo, Kenneth Deffeyes, en un libro titulado “Beyond Oil”, en el que enmienda al maestro y fecha el peak oil mundial para 2005-2006.
Si Kenneth Deffeyes se equivoca o no, no lo sabremos mañana. Pero lo que sí sabemos hoy es que el notable aumento de la demanda mundial de petróleo provocado básicamente por el consumo de las dos grandes potencias emergentes, China e India, el hecho de que no se han hallado nuevos yacimientos importantes en los últimos años, y, por último, que la cuantificación de las
reservas mundiales no son del todo fiables, el panorama puede que se aclare en poco tiempo y la película Mad Max vuelva a experimentar un nuevo éxito de taquilla.
Pues sí, la credibilidad de las grandes petroleras que cotizan en Bolsa o de los países productores puede quedar en entredicho en un momento dado. Por ejemplo, en 2002, sin ir más lejos, año en que la Shell del Sr. Hubbert se vio obligado a ajustar a la baja la cuantificación de sus reservas en un 23%, pues estuvo ocultando durante un lustro que alguno de sus pozos en el Golfo Pérsico estaba agotándose prematuramente. O el año 2006, más reciente, en el que la petrolera Repsol fue auditada y tuvo que rebajar la cifra de sus reservas casi una cuarta parte de lo que publicitaba.
Y no hablemos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La mayoría de las reservas mundiales de crudo se localizan en países que no pertenecen a la OCDE y que, por lo tanto, no son auditadas, en concreto los miembros de la OPEP. Así, en Arabia Saudita, país en el que, junto con Irak, se presume están las reservas más importantes del planeta, bien custodiadas por el eficiente Cuerpo de Marines de los EE.UU, nos ha agasajado con un baile de cifras de reservas contabilizadas desde que Standard Oil deja el país en 1979 y el gobierno alauita se hace cargo de la explotación de sus recursos, según el cual, las reservas en vez de ir decreciendo han ido in crescendo ¿Curioso, verdad?
Sin embargo y paradójicamente, si los estados acaban prescindiendo a corto o medio plazo del petróleo como combustible de consumo generalizado para cubrir las necesidades energéticas de sus respectivas poblaciones lo harán más que nada por motivos de costes, por razones medioambientales, o por una combinación de ambas, pero no porque se vaya a acabar el petróleo en los próximos años. Veamos:
- De un pozo de petróleo se puede extraer entre el 30% y el 60% de su contenido. ¿Podría desarrollarse una tecnología que extraiga más contenido de manera que aplacemos el peak del pozo? Podría -de hecho el fracking para extracción de gas natural es básicamente eso, no desperdiciar nada a costa de emplear técnicas muy agresivas-, aunque de momento es más costosa su implementación paras el petróleo que los beneficios que se obtendría de la extracción del resto del crudo que queda pegado a la roca y que es de más baja calidad.
- ¿Qué es la pizarra bituminosa?: un tipo de roca que contiene querógeno, material orgánico del que se puede producir petróleo mediante destilación. EEUU, como no, dispone de ingentes reservas de este tipo de pizarra.
- ¿Qué hay del método FT o Fischer-Tropsch? Debe su nombre a dos químicos alemanes que lograron combinar carbón con el hidrógeno del agua y producir, así, hidrocarburos líquidos, como gasolina o queroseno. Lo utilizó la Alemania nazi cuando tenía difícil acceso a las fuentes de extracción en Medio Oriente: no en vano Rommel perdió en el Alamein. A partir de los años 1950 la tecnología FT renació en la Sudáfrica del apartheid, la cual, para hacer frente a un embargo internacional de petróleo, recurrió a sus grandes reservas de carbón. La empresa South African Synthetic Oil Ltd. (Sasol) fue fundada con ese objeto. Hoy día Sasol produce entorno al 40% de los combustibles de automoción consumidos en Sudáfrica. Las reservas mundiales de carbón cubren al menos los próximos 200 años.
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